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Comentario Editorial
Mi corazón no es una puerta, advierte el título del segundo poemario de Juan Antonio Molina. Y más vale no perder de vista esta advertencia. Más acá de estas páginas no comienza ni termina nada: continúa el contexto en el que fueron escritas, modulándose, si acaso, con humildad que a veces raya en la autosupresión y a veces en socarrona respuesta a la supresión. Aquí la voz poética es el background de la historia, un registro de desastres que nos implican y complican, y que se asumen como propios en todas sus consecuencias, como se asume, a cierta altura, a nuestros progenitores. “Mi corazón no es una puerta / sino el recurso de los fusilados / una pared endeble y arañada / si acaso”.
Del lector
Un espacio para su opinión.
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